Bandera del Municipio



MEMORIA ACREDITATIVA DE LAS RAZONES HISTORICAS, CULTURALES Y SOCIALES QUE JUSTIFICAN LA PROPUESTA DE BANDERA DEL MUNICIPIO DE AGUIMES

 


           
                                   “ Azul es el mar,
                                   azul es el cielo
                                   y rubio el trigal
                                   de mi ilustre Pueblo”.


            La Bandera de Agüimes es el signo de su identidad. Su cielo azul durante casi todo el año; al cielo azul van constantemente los ojos y las plegarias de los agüimenses para pedir consuelo y protección y para que alguna que otra vez las nubes sean generosas y derramen el maná de las lluvias para sazonar y fecundar los campos.

            Azul es el mar. El día 24 de Octubre de 1842, en oficio dirigido al Capitán General de las Islas, S.Miguel Araoz, escribía D.Matías Melián Artíles, Alcalde de Agüimes : “ Esta Villa, colocada en el centro de las costas del Sur de la Isla de Gran Canaria, extendiéndose por su frente y ambos costados una playa continua, la más dilatada y cómoda de toda la Provincia...”

            En el año 1776, el capitán del Regimiento de Telde, D.Sancho Figueroa, al hacer la distribución territorial de las milicias, afirmaba que la quinta y sexta compañías corresponden a Agüimes con los anexos de Ingenio, Sardina, Aldea Blanca, Juan Grande, Arguineguín y Maspalomas.

            El día 16 de Abril de 1778, D.José Medina Raymond escribió : “Cuatro leguas, distante de la Ciudad, en el Puerto de Gando, jurisdicción de Agüimes, ...”

            Los antiguos aguimenses consideraron que sus costas se extendían desde Gando al Castillo del Romeral. Hoy se extienden desde Vargas a la Cueva del Aya. En ellas faenaron los viejos marinos, en ellas se asientan hoy muchas familias que se fortalecen y disfrutan y gozan del cielo azul, del mar azul, del aire puro de las playas de Vargas, Cabrón, Arinaga...
            Rubio es el trigal : Una espiga es el símbolo del Agüimes labrador desde tiempos de canarios hasta fines del siglo XX.

            “ La manera de cultivar la tierra para su sementera era juntarse veinte o más canarios, cada uno con su casporra de cinco o seis palmos y, junto a la porra tenían un diente en que metían un cuerno de cabra. Yendo uno tras otro, surcaban las tierras, las cuales regaban unas acequias que tenían, por donde traían el agua por largo camino.”  (Fray Juan   Abreu Galindo).

            Así debió ocurrir en el viejo Agüimes. Las tierras se regaron con las aguas del Guayadeque. Después vinieron la azada y el arado y los diestros brazos de los abnegados labradores que embellecieron los campos donde maduraron el trigo y el millo, la cebada y el centeno, la judía y el chícharo, la papa y el haba, la arbeja y el garbanzo, la uva y la aceituna, el higo y el tuno... en fincas de cercados mojados por las aguas de los nacientes y los afanes y sudores de infatigables hombres y mujeres.

            También las tierras de secano de Piletas, Las Chozuelas, Montaña de Agüimes, Cruz de la Vieja, Pajonales, Los Corrales, Los Guaniles se vestían de verde y dorado cuando las nubes llovían. De verde y encarnado se vestirían La Goleta, Llanos Prietos, Las Rosas, Arinaga, Barranco de Balos donde almas hermosas amarraron fatigas y  penurias y remendaron sus necesidades entre horcanadas e hileras de tomateros regados por las aguas de los pozos subterráneos.

            Todo esto y más simboliza la espiga de la bandera.

            Bajo el cielo azul, frente al mar azul, entre doradas espigas se hizo la Villa ilustre de Agüimes, con gofio y pan, potaje y sancocho y, sobre todo, con moral y luces que dieron honrados padres, primorosas madres, hijos ejemplares y personas ilustres en el saber, pensar y hacer.

                                               “ Azul es el mar,
                                               azul es el cielo
                                               y dorado el trigal
                                               de mi ilustre Pueblo.”


FRANCISCO TARAJANO PEREZ           
CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE AGUIMES